Page 321 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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ojos.
—Bueno... —dijo—. Más vale tarde que nunca. Por fin
llegamos al motivo por el que lo compré. Está entrando en
fase de pupa.
Tras un instante, Yagharek asintió lentamente.
—Pronto será capaz de volar —dijo con tranquilidad.
—No necesariamente, amigo. No todo lo que entra en
crisálida sale con alas.
— ¿No sabes en qué se convertirá?
—Esa, Yag, es la única razón por la que me quedé con él.
Puñetera curiosidad. No me lo saco de la cabeza. —Isaac
sonrió. La verdad era que sentía un cierto nerviosismo al ver
a aquel ser grotesco realizar al fin la acción que había estado
esperando desde que lo viera por primera vez. Contempló
cómo se cubría con aquella extraña, fastidiosa inversión de
la limpieza. Era rápido. Los brillantes colores moteados de
su pelaje se tornaron brumosos con la primera capa de fibra,
desapareciendo rápidamente de la vista.
El interés de Yagharek en la criatura no duró mucho.
Devolvió a sus hombros el armazón de madera que ocultaba
su deformidad y se cubrió con la capa.
—Me voy, Grimnebulin —dijo. Isaac levantó la mirada
desde delante de la jaula.
— ¡Muy bien! Adiós, pues, Yag. Me voy a poner con el...
eh... con la máquina. Ya sé que no tengo que preguntarte
cuándo te veré, ¿no? Te dejarás caer cuando sea conveniente
—negó con la cabeza.
Yagharek ya había bajado las escaleras. Se giró una vez,
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