Page 322 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 322

brevemente, y saludó a Isaac antes de irse.

                Isaac  le  devolvió  el  gesto.  Estaba  perdido  en  sus

            pensamientos, y su mano siguió levantada varios segundos

            después de que el garuda se hubiera marchado. Al final la

            cerró con una suave palmada y se volvió hacia la jaula del

            ciempiés.

                El capullo de hebras húmedas se secaba a toda velocidad.

            La  cola  ya  estaba  rígida  e  inmóvil,  lo  que  constreñía  las

            ondulaciones del gusano, obligándole a realizar acrobacias

            cada vez más claustrofóbicas en su intento por cubrirse. Isaac

            acercó una silla para observar los esfuerzos, tomando notas.

                Una parte de él le decía que estaba siendo intelectualmente

            disoluto,  que  debía  dejarlo  y  concentrarse  en  el  asunto

            importante. Pero era una parte pequeña, y sus susurros no

            tenían confianza. Eran casi burocráticos. Después de todo,

            nada  iba  a  impedirle  aprovechar  la  oportunidad  de

            contemplar  aquel  extraordinario  fenómeno.  Se  sentó

            cómodamente en la silla y acercó unas lupas.

                El  ciempiés  tardó  unas  dos  horas  en  cubrirse

            completamente  en  aquella  húmeda  crisálida.  La  maniobra

            más  compleja  fue  la  de  la  propia  cabeza.  El  gusano,  que

            había tenido que escupir una especie de collar, dejó que se

            secara un poco antes de pasarlo por su cabeza y envolverse

            en él acortando su longitud y aumentando su grosor unos
            instantes mientras tejía una tapa con la que encerrarse. La

            presionó lentamente, comprobando su fuerza antes de exudar

            más  filamentos  de  cemento  con  los  que  cubrir  la  cabeza,

            invisible.

                Durante  unos  minutos,  la  mortaja  orgánica  se  agitó,

            expandiéndose  y  contrayéndose  en  respuesta  a  los



                                                           321
   317   318   319   320   321   322   323   324   325   326   327