Page 379 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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cabeza (una gran lengua de hiena se relamió rápidamente de

            un lado a otro) y sonrió.

                —Estamos  en  Melero,  alcalde  Rudgutter—se  limitó  a

            explicar—.  Las  reglas  habituales  de  Melero,  pues.  Siete

            palabras, invertidas.

                Rudgutter  asintió  y  se  enderezó,  concentrándose  con

            cuidado. No puedo equivocarme con las malditas palabras.

            Maldito juego infantil de mierda,  pensó  rápidamente.

            Después habló con tono neutro y firme, mirando calmado a

            los ojos del embajador.


                — ¿Fugitivo del identidad la a respecto acertamos?

                — Sí —replicó al instante el demonio.

                Rudgutter se volvió un momento, mirando preocupado a

            Stem-Fulcher  y  a  Rescue.  Ambos  asentían  con  expresión

            sombría y firme.


                El alcalde volvió a encararse con el embajador demoníaco.
            Los dos se miraron unos momentos sin hablar.


                —Quince minutos —siseó Vansetty.


                —Algunos de mis más... rancios colegas me mirarían mal
            por permitirle contar «del» como una única palabra, ¿sabe?

            —dijo  el  embajador—.  Pero  yo  soy  bastante  liberal  —

            sonrió—. ¿Quiere hacerme la última pregunta?


                —Creo que no, embajador. La reservaré para otra ocasión.
            Tengo una propuesta.


                —Usted dirá, alcalde Rudgutter.

                —Bien,  ya  sabe  la  clase  de  ser  que  ha  escapado,  y

            comprenderá nuestra preocupación por remediar la situación

            lo  más  rápidamente  posible.  —El  embajador  asintió—.

            También comprenderá que nos será difícil proceder, y que el


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