Page 390 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 390
—Yag, viejo —dijo Isaac con pesadez—. Entra, este es
David... Nos ha ocurrido un desastre... —se acercó penoso
hacia la puerta.
El garuda lo esperó allí sin decidirse a entrar. No dijo nada
hasta que Isaac estuvo lo bastante cerca como para oírle
susurrar, un extraño sonido delgado similar al de un pájaro
estrangulado.
—No habría venido, Grimnebulin. No deseo ser visto...
Isaac perdía la paciencia a marchas forzadas. Abrió la boca
para replicar, pero Yagharek prosiguió.
—He oído... cosas. He sentido... un humo sobre esta casa.
Ni tú ni ninguno de tus amigos ha dejado esta habitación en
todo el día.
Isaac lanzó una escueta risotada.
—Has estado esperando, ¿no? Esperando a que el camino
estuviera despejado, ¿no? Para ver si podías mantener tu
precioso anonimato... —Se tensó y se esforzó por
calmarse—. Mira, Yag, nos ha ocurrido una desgracia y
ahora no tengo ni el tiempo ni las ganas para... para andarme
con rodeos contigo. Me temo que nuestro proyecto va a
paralizarse un tiempo...
Yagharek tomó aire y gimió débilmente.
—No puedes... —chilló—. No puedes abandonarme...
— ¡Hostia! —Isaac se acercó a él y lo arrastró dentro—.
¡Mira! —Se acercó al lugar donde Lublamai respiraba
trabajosamente, contemplando el techo y babeando. Empujó
al Yagharek hasta ponerlo frente a él. Empleó la fuerza, pero
sin resultar violento. Los garuda eran delgados y de
músculos prominentes, más fuertes de lo que parecían, pero
389

