Page 393 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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podía pensar en otra cosa que su investigación sobre el vuelo.
Isaac estaba exasperado, pero no lo tuvo en cuenta. La
escisión, el castigo que había sufrido Yagharek, se había
aposentado en su alma como una cadena de plomo. Era
totalmente egoísta, pero tenía sus motivos.
David se quedó dormido, exhausto y triste. Aquella noche
durmió en su silla, mientras Isaac cuidaba de Lublamai. La
comida que le habían dado parecía haber llegado a su
destino, y la primera tarea era limpiar las heces.
Hizo un hatillo con la ropa sucia y la metió en una de las
calderas del almacén. Pensó en Lin. Esperaba que llegara
pronto.
Se dio cuenta de que estaba suspirando.
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