Page 394 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 394
26
Las cosas se agitaban en la noche.
Por la mañana, en las horas anteriores al alba y después de
que se alzara el sol, se encontraron más cuerpos idiotas. Esta
vez eran cinco. Dos vagabundos ocultos bajo los puentes de
Gran Aduja. Un panadero que volvía a casa tras su trabajo en
la Letrina. Un doctor en la Colina Vaudois. Una barquera
más allá de la Puerta del Cuervo. Una salpicadura de ataques
que desfiguraban la ciudad sin patrón alguno. Norte, este,
oeste, sur. No había barrios seguros.
Lin durmió mal. Se había sentido conmovida por la nota
de Isaac, al pensar que había cruzado toda la ciudad solo para
dejar un trozo de papel en su puerta, pero también sentía
preocupación. El párrafo tenía un tono histérico, y la súplica
de que acudiera al laboratorio era tan impropia que le
asustaba.
No obstante, hubiera acudido de inmediato de no haber
regresado tarde a Galantina, demasiado como para viajar. No
había estado trabajando, pues la mañana anterior había
despertado para encontrar una nota debajo de su puerta.
Inexcusables negocios requieren el aplazamiento de los
encuentros hasta nuevo aviso. De ser posible, recibirá
instrucciones para reanudar las tareas.
M.
Se metió la escueta nota en el bolsillo y se marchó a
Kinken, donde prosiguió con sus melancólicas
contemplaciones. Y entonces, con una curiosa sensación de
393

