Page 624 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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hacia otro plano, pero el tentáculo la tenía presa y la arrastró
a medias fuera del pliegue espacial, que se tensó alrededor
de su cuello.
La Tejedora bregó y pugnó por liberarse, pero los
izquierdos apenas la veían. La tercera polilla empezaba a
volar hacia ellos.
Los derechos estaban ciegos, pero sentían el aterrado
alarido psíquico de los nobles, que se bamboleaban para
intentar mantener a la polilla visible en sus espejos.
¡esputo abrasador!, ordenó el manecro burócrata a su
derecho, ¡ahora!
El cuerpo anfitrión, la anciana, abrió la boca y asomó una
lengua enrollada. Inhaló con fuerza y escupió lo más lejos
que pudo. Una gran descarga de gas pirótico salió disparada
de su lengua y se incendió espectacular en el aire nocturno.
Una enorme nube de llamas se fue desplegando mientras se
dirigía hacia la polilla.
La puntería era buena, pero el miedo del izquierdo le hizo
disparar a destiempo y escupió demasiado pronto. El fuego
se desplegó en una colada oleosa, disipándose antes de tocar
la carne de la polilla. Cuando la descarga se evaporó, la
bestia había desaparecido.
Atemorizados, los izquierdos comenzaron a ordenar a sus
derechos que giraran en el aire para encontrar a la criatura,
¡alto alto!, gritó el perro, pero sin resultado. Los manecros
se bamboleaban al azar como los restos de un naufragio,
encarados en todas direcciones, mirando frenéticos por sus
espejos.
Allí, chilló la joven izquierda divisando a la polilla
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