Page 629 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 629
resplandeciente muestra de patrones hipnagógicos.
Surgió al otro lado de los manecros, frente a los ojos del
izquierdo. El joven humano saltó en un paroxismo de
sorpresa al ver a la bestia predadora abrir sus alas. Percibió
cómo su mente comenzaba a apagarse ante las sombras de
medianoche que mutaban sinuosas en las alas de la polilla.
Sintió un instante de terror, después nada más que una
violenta e incompresible marea de sueños... y entonces de
nuevo el terror; tembló, el miedo mezclado con una alegría
desesperada al comprender que pensaba una vez más.
Enfrentada a dos grupos de enemigos, la bestia había
titubeado un momento antes de girar levemente en el aire.
Había alterado el ángulo de su vuelo, de modo que las alas
traicioneras se encaraban ahora con el burócrata y la anciana.
Después de todo, aquellos eran los manecros que habían
intentado abrasarla.
El izquierdo liberado vio ante él el enorme cuerpo de la
polilla, sus alas ocultas. A su izquierda, la anciana giraba la
cabeza nerviosa, sin saber lo que sucedía. Vio cómo los ojos
del burócrata se desenfocaban, ¡quémala ahora ya ya!, trató
de chillar el izquierdo a la anciana. Su derecho preparó la
boca para escupir, cuando la enorme polilla cruzó el aire
entre ellos demasiado rápido como para verla y se abrazó a
los manecros, babeando como un hombre famélico.
Se produjo una descarga de angustia mental. La anciana
comenzó a escupir su fuego, que se perdió inocuo más allá
de la criatura que la apresaba y se evaporó en el aire.
Aun cuando pasó la oleada de horror, el último izquierdo,
en el cuerpo de un hombre atado a un niño indigente, vio algo
terrorífico por los espejos de su casco. Las garras de la
628

