Page 636 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 636
Debajo, sacudiéndose y arañando deleznable, emitiendo
patéticos sonidos, estaba la polilla, una masa de exoesqueleto
fracturado y tejido supurante, con las alas rotas y enterradas
bajo la avalancha.
—Isaac, ¿lo has visto? —susurró Derkhan.
Él negó con la cabeza, los ojos llenos de asombro. Poco a
poco, se puso en pie.
— ¿Qué ha pasado? —logró soltar. Su voz le sonaba
totalmente alienígena.
—Estuviste inconsciente casi un minuto —dijo Derkhan
con urgencia—. Te... te estaba gritando, pero no respondías...
y entonces... y entonces los constructos avanzaron. —Lo
miraba extrañada—. Caminaban hacia ella, y podía
sentirlos... y parecía confusa y... aturdida. Se retiró un poco
y extendió las alas aún más, de modo que lanzaba los colores
no solo a ti, sino también a los constructos, ¡pero no dejaban
de avanzar!
La periodista se acercó a él con torpeza. La sangre manaba
del costado de su cabeza, pues la herida de la oreja se había
reabierto. Describió un gran círculo alrededor de la polilla
aplastada, que balaba débil y suplicante como un cordero.
Derkhan la miraba temerosa, pero la criatura no tenía
poder alguno sobre ella, inmovilizada y deshecha como
estaba. Sus alas estaban ocultas, rotas por los fragmentos.
Llegó junto a Isaac y lo cogió con manos temblorosas de
los hombros. Miró nerviosa a la criatura atrapada antes de
volver la vista hacia su amigo.
— ¡No pudo con ellos! No dejaban de avanzar y ella... se
635

