Page 638 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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— ¿Por qué me hiciste pasar por aquello? —dijo trémulo,

            viendo la sangre que aún manaba de su nariz salpicando el

            suelo.


                —Fue  un  cálculo  —dijo  simplemente—.  Lo  computé
            como el modo más eficaz para convencerte de mi valía, con

            la ventaja de destruir a una de las polillas al mismo tiempo.

            Aunque fuera la menos amenazadora.


                Isaac sacudió la cabeza con exhausto disgusto.

                —Mira... ese es el maldito problema de la lógica excesiva:

            no da lugar a variables como los dolores de cabeza.


                —Isaac —respondió Derkhan con fervor—. ¡Lo tenemos!
            Podemos  usar  al  Consejo  como...  como  tropa.  ¡Podemos

            acabar con las polillas!


                Yagharek  se  había  acercado  hasta  situarse  tras  ellos,

            acuclillado en la periferia de la conversación. Isaac lo miró,
            concentrado.


                —Mierda —dijo muy lentamente—. Mentes sin sueños.


                —Las demás no serán tan fáciles —dijo el avatar. Estaba
            mirando hacia arriba, hacia el cuerpo principal del Consejo

            de  los  Constructos.  Durante  un  pequeño  instante,  sus

            enormes faros se iluminaron y enviaron poderosas corrientes

            de luz hacia los cielos, contrayéndose y buscando. Sombras

            oscuras  atravesaron  la  compleja  trampa  luminosa,  vagas,

            apenas precisadas.

                —Hay dos —dijo el avatar. Han acudido aquí llamadas

            por el estertor de su hermana.


                —  ¡Hostia!  —gritó  Isaac  alarmado—.  ¿Qué  vamos  a

            hacer?


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