Page 699 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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desbocada. Quizá lo hubieran abandonado, pensó una voz en
su interior. Quizá la cúpula estuviera vacía, salvo por él y los
constructos simiescos, y algunas luces sobrenaturales
flotando en la profundidad de las calles.
No volvió a oír el sonido, pero una profunda sombra negra
pasó frente a sus ojos. Algo enorme había revoloteado a
través de las tinieblas.
Aterrado en un nivel semiconsciente, muy por debajo de
la calma superficial de sus pensamientos, Yagharek se sintió
tensarse y aferrar el metal con sus dedos, pegarse dolorido a
los soportes de la bóveda. Giró la cabeza al instante,
encarándose con el perfil metálico al que se sujetaba. Lenta,
cuidadosamente, miró por los espejos frente a sus ojos.
Una temible criatura se abría camino por la piel del
Invernadero.
La forma era casi su propio opuesto, al menos por lo que
podía divisar. Había surgido de algún edificio inferior y
había volado una pequeña distancia hasta el cristal, para
arrastrase desde allí con sus garras en dirección al aire más
fresco y la oscuridad incontenida.
Aun a través del yajhu-saak, el corazón de Yagharek dio
un vuelco. Observaba a la cosa progresar por los espejos. Le
fascinaba de un modo impío. Estudió la oscura silueta alada,
como un ángel demente armado con carnes peligrosas,
rezumantes. Las alas estaban plegadas, aunque la polilla las
abría y cerraba suavemente, como si quisiera secarlas en la
tórrida atmósfera.
Ascendía con un horrible aletargamiento hacia el
vigorizante aire nocturno.
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