Page 700 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Yagharek no había logrado situar el nido, lo que era vital.
Sus ojos cambiaban constantemente entre la insidiosa
criatura y el retal de oscuridad abovedada donde la había
visto por primera vez.
Y mientras observaba atento a través de sus espejos, se
cobró la pieza.
Mantenía la atención en un viejo enredo arquitectónico en
el límite suroeste del Invernadero. Los edificios, arreglados
y modificados tras siglos de ocupación por parte de los
cactos, habían sido en su día un grupo de astutas casas.
Prácticamente no había nada que las distinguiera de sus
alrededores. Eran algo más altas que los edificios vecinos y
sus coronaciones habían sido serradas por la curva
descendente de la cúpula. Pero, en vez de demolerlos
directamente, los edificios habían sido cortados de modo
selectivo, eliminando las plantas que molestaban y dejando
el resto intacto. Cuanto más lejos del centro del Invernadero
estaban las casas, más bajaba el domo sobre ellas y más
plantas habían tenido que ser destruidas.
El conjunto había sido la cuña edificada en el punto en el
que una calle se ramificaba. El vértice de la terraza había
quedado prácticamente intacto, y solo había perdido una
planta. Tras él había una cola menguante de plantas de
ladrillo que se encogía bajo la masa del domo y se evaporaba
en el borde de la ciudad de los cactos.
Desde la ventana superior de aquel viejo edificio emergían
las inconfundibles fauces de otra polilla.
De nuevo el corazón de Yagharek dio un vuelco, y solo
con un decidido esfuerzo recuperó su ritmo regular.
Experimentó todas sus emociones en un instante, a través del
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