Page 757 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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— ¡Él no tiene nada que ver en esto! —gritó en un ataque
de pena. Pengefinchess, el rostro impasible, desapareció por
la alcantarilla que discurría hacia abajo—. ¡Él no tiene
absolutamente nada que ver en esto! —exclamó Isaac,
desesperado porque los aullidos de Lemuel cesasen. Derkhan
siguió a la vodyanoi, el rostro blanco y sangrando por el
destrozado agujero de su oído—. ¡Dejadlo en paz cabrones,
mierdas, estúpidos cactos hijos de puta! —chilló Isaac por
encima de la cacofonía de Lemuel. Yagharek descendió
hasta la altura de los hombros y sujetó a Isaac fieramente por
el tobillo; le ordenó con un gesto que lo siguiera, haciendo
ruido con el inhumano pico mientras le hablaba con
agitación.
—Os estaba ayudando... —gritó Isaac con horror
exhausto.
Mientras Yagharek desaparecía, Isaac se agarró al borde
del pozo y entró en él. Con esfuerzo logró introducir su
corpachón por el agujero de metal y recogió nerviosamente
la tapa, preparándose para volver a colocarla mientras
desaparecía de la vista.
Lemuel continuó gritando, de miedo y de dolor, por
encima del muro. Los brutales sonidos de los aterrorizados y
triunfantes cactos que castigaban al intruso continuaban y
continuaban.
Se pararán, pensó Isaac desesperadamente mientras
descendía. Están asustados y confusos, no saben lo que está
ocurriendo. En cualquier momento le atravesarán la cabeza
con un chakri o un cuchillo o una bala, lo terminarán, le
pondrán fin. No tienen razones para mantenerlo con vida,
pensó. Lo matarán porque piensan que está con las polillas,
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