Page 123 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
P. 123
respeto. He oído comentar a los lugareños que es
habitual que las plegarias que le dirigen sean atendidas.
Entonces oí un fuerte golpe y un grito ahogado al
unísono de los hombres que estaban en la sala principal.
—Acabo de romper las manos de este dios con mi
bastón —dijo el inglés—. Tal como podéis comprobar,
ni he sido fulminado por un rayo ni he sufrido
calamidad alguna. Con lo que ahora sí que tenemos la
plena certeza de que no es más que un ídolo hecho de
arcilla mezclada con paja y recubierto con pintura
barata. Por esto perdisteis la guerra contra Gran
Bretaña. Adoráis estatuas de barro cuando deberíais
estar pensando en construir carreteras de hierro y armas
de acero.
La posibilidad de modificar el recorrido de la línea
ferroviaria ya no volvió a mencionarse.
Una vez se hubieron marchado, Yan y yo salimos de
detrás de la estatua y nos quedamos unos instantes
contemplando las manos rotas del buda.
—El mundo está cambiando —señaló Yan—. Hong
Kong, carreteras de hierro, extranjeros con cables por
los que viaja lo que se dice y máquinas que escupen
humo. Los narradores de historias de las casas de té
123

