Page 127 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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en cazador de demonios, pero ¿cómo iba a poder ser si
ya no había más demonios, ya no había más espíritus?
Todas las bendiciones taoístas de la espada no habían
podido salvar del desaliento al corazón de mi padre. Y
si yo me quedaba en ese lugar, quizás mi corazón
también se fuese apesadumbrando y terminara
ansiando detenerse.
No había visto a Yan desde aquel día seis años atrás
en el que nos habíamos escondido en el templo de los
agrimensores de la compañía ferroviaria, pero en ese
instante recordé sus palabras.
Aprender a sobrevivir.
Hice el equipaje y compré un billete de tren para
Hong Kong.
El guarda sij del control de seguridad comprobó mi
documentación y me indicó con un ademán que podía
pasar.
Me detuve para seguir con la mirada las vías que
trepaban por la empinada ladera de la montaña. Más
que una vía ferroviaria parecía una escalera para subir
directamente al cielo. Eran las vías del funicular, de la
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