Page 125 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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azules.  Durante  una  temporada  nos  pareció  un


             espectáculo  fabuloso,  y  los  niños  se  maravillaban  y

             corrían a lo largo de las vías tratando de no quedarse

             rezagados.



                    Pero el hollín de las chimeneas de las locomotoras

             mataba el arroz de los campos más próximos a las vías;


             y, una tarde, dos niños que jugaban en ellas quedaron

             paralizados por el miedo y murieron arrollados. Tras

             todo esto, la fascinación del tren llegó a su fin.



                    La gente dejó de acudir a padre y a mí en busca de


             nuestros servicios. O bien iban al misionero cristiano o

             al  nuevo  maestro,  que  aseguraba  haber  estudiado  en

             San  Francisco.  Los  jóvenes  de  la  aldea  empezaron  a

             emigrar  a  Hong  Kong  y  Cantón,  empujados  por  los


             rumores  de  fulgurantes  luces  y  trabajos  bien

             remunerados. Los campos estaban en barbecho. En el

             pueblo  parecían  haber  quedado  únicamente  los


             demasiado viejos y los demasiado jóvenes, entre los que

             prevalecía  un  clima  de  resignación.  De  provincias

             lejanas llegaron hombres interesados en comprar tierras


             baratas.


                    Padre pasaba los días sentado en la habitación de


             delante  con  Cola  de  golondrina  apoyada  en  la  rodilla,

             mirando por la puerta desde el amanecer hasta la puesta


                                                                                                        125
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