Page 209 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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los talones, y luego otro más.
Como tenía muslos y rodillas fuertemente atados contra
el banco, los ladrillos elevaron los pies y la parte inferior de
las piernas, y comenzaron a doblar las rodillas en un ángulo
imposible. El sudor le corría por el rostro y la frente, mezclado
con la sangre de las heridas. Intentó deslizarse por el banco
para aliviar la tensión en las rodillas, pero no podía moverse.
Meneó los brazos inútilmente arriba y abajo, rascándose
contra la columna, hasta que se rasgó la piel de muñecas y
brazos, y la sangre manchó la encaladura.
Colocaron otros dos ladrillos, y oí los chasquidos de los
huesos de las rodillas. Comenzó a gritar y gemir, pero no dijo
nada de lo que queríamos escuchar.
—No puedo detener esto si no vas a hablar —le dije.
Trajeron una cuña larga de madera y empujaron el
extremo más fino por debajo del ladrillo que estaba abajo.
Luego se turnaron para martillear el lado grueso de la cuña.
Con cada golpe, esta avanzaba un poco por debajo de los
ladrillos y elevaba más los pies. Él no dejaba de gritar. Le
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