Page 272 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
P. 272
que matar a menudo.
Se concentra en el regulador, preparándolo para
que en caso de necesidad libere adrenalina que acelere
sus movimientos. Los pistones neumáticos de sus
piernas están cargados, y apoya la espalda contra la
húmeda pared por si tuviera que lanzar una patada. La
brusca bajada de presión en los depósitos de aire
comprimido instalados junto a las tibias hará que sus
piernas se enderecen en una fracción de segundo y
generen cientos de kilopondios de fuerza. Si sus pies
llegan a establecer contacto con el pecho de Luo, le
romperá varias costillas casi con toda seguridad, si bien
también es cierto que ella pasará varios días con la
espalda resentida.
—Me caes bien, Ruth —dice Luo al percatarse por el
rabillo del ojo de la repentina inmovilidad de ella—. No
tienes por qué temerme. No he olvidado cómo
localizaste a aquel corredor de apuestas que trató de
robarme. Yo siempre te diré la verdad o te diré que no
puedo responder. No hemos tenido nada que ver con
esta chica. En realidad no era competencia para
nosotros. Los hombres que pagan sesenta dólares la
hora en uno de nuestros salones por un masaje con final
feliz no son del tipo de los que pagarían por una chica
272

