Page 276 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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algo que le indique su importancia y, para eso, le basta


             con  las  rudimentarias  traducciones  que  proporcionan

             los ordenadores.



                    De  las  casi  incomprensibles  traducciones  deduce

             que  se  trata  de  un  alto  cargo  del  Ministerio  de

             Transporte  chino,  despreciado  por  sus  compatriotas,


             como la casi totalidad de los dirigentes del país. Es un

             pez  más  gordo  que  los  objetivos  habituales  del

             Observador, pero por eso mismo podría resultar de lo


             más ejemplarizante.



                    El Observador se alegra de haber conocido a Daga,

             que le había explicado la situación de la política china.

             Una  noche,  tras  su  última  estancia  en  la  cárcel,  el

             Observador se había entretenido presenciando cómo un


             chino atracaba a varios turistas compatriotas suyos en

             las  inmediaciones  del  barrio  de  Chinatown  de  San

             Francisco.



                    Los turistas habían conseguido llamar al teléfono de


             emergencias y el ladrón se había largado corriendo por

             un callejón. Sin embargo, el enfoque directo y sencillo

             empleado por el hombre había resultado del agrado del

             Observador.  De  modo  que  este  condujo  hasta  el  otro


             lado de la manzana, se detuvo en el extremo opuesto del

             callejón y, cuando el atracador salió, abrió la puerta del


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