Page 634 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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la obra—. Lo que está claro es que cuando les da la gana


             trabajan bien. ¿Qué es eso que están cantando?



                    —Cualquiera  sabe  —respondieron  los  capataces

             moviendo  la  cabeza  negativamente—.  Ni  siquiera

             entendemos  ni  papa  cuando  hablan  ese  pidgin  suyo

             mezcla  de  chino  e  inglés.  Pero  suena  como  esas


             canciones que entonaban los esclavos al trabajar.



                    —Decidles que este desfiladero se llamará Tunemah

             —dijo el supervisor—. A lo mejor estos micos trabajan

             todavía  con  más  ganas  cuando  se  enteren  de  que  su


             canción será recordada cada vez que un tren pase por

             aquí.



                    Los chinos continuaron con su cántico incluso tras

             terminar con el trabajo del día. «¡Tu‐ne‐mah!», gritaban


             a los capataces blancos, con sonrisas como nunca antes

             se les habían visto. «¡Me cago en tu madre!».



                    Los chinos recibieron su paga al final de la semana.



                    —Esto no es lo que se me prometió —dijo Lao Guan

             al cajero—. No llega ni a la mitad de lo que debería ser


             mi salario.


                    —Se  os  descuenta  la  comida  y  el  espacio  que


             ocupáis en la tiendas. Te enseñaría las cuentas, pero no



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